Radios de las comunidades. Comunidades universitarias.

1. ¿Qué hace que una radio sea una radio ciudadana, alternativa, popular, comunitaria? ¿La audiencia a la que se dirige y el modo de incluir en su propuesta a esa audiencia? ¿La intervención activa en los procesos de la comunidad de la que es parte? ¿Su voluntad de transformación de las injusticias e inequidades? ¿Sus búsquedas y propuestas estéticas, artísticas, sonoras? ¿La voluntad de buscar? ¿El carácter más o menos colectivo de su propiedad y de la gestión de ese medio de comunicación?

¿Qué radios son las radios ciudadanas, comunitarias, populares, alternativas, alterativas, de nuevo tipo, truchas, barriales…? ¿Qué hace que una radio sea más que un kiosco, que una vendedora de oyentes dispuestos a consumir, que un negocio rentable? ¿Unas dificultades y desafíos particulares en relación al ejercicio de expresarse públicamente con silencios y sonidos? ¿Compartir unas mismas penas y alegrías con otras experiencias de organización ciudadana, popular, comunitaria? ¿Será cuestión de ver las amistades: dime con quién andas y te diré quién eres?

Respuestas hay muchas, seguramente. Coincidencias en esa diversidad, también.

2. Universidad Nacional de La Plata; Universidad Nacional de Río Cuarto; Universidad Nacional de Santiago del Estero; Universidad Nacional de Salta; Universidad Nacional de Rosario; Universidad de Buenos Aires; Universidad Nacional de Córdoba; Universidad Nacional de Cuyo; Universidad Nacional de San Luís; Universidad Nacional del Litoral; Universidad Nacional de San Juan; Universidad Nacional de La Rioja; Universidad Nacional Comahue; Universidad Nacional de Misiones; Universidad Nacional de Luján; Universidad Nacional de La Matanza; Universidad Nacional de Catamarca; Universidad Nacional de Jujuy; Universidad Nacional de Tucumán; Universidad Nacional de Formosa; Universidad Nacional de Patagonia; Universidad Nacional de Mar del Plata; Universidad Nacional del Centro; Universidad Nacional de la Patagonia Austral; Universidad Nacional de Entre Ríos; Universidad Nacional del Sur y la Universidad Tecnológica Nacional -Regional Resistencia, Regional Paraná, Regional Córdoba, Regional Mendoza, Regional Avellaneda, Regional Bahía Blanca, Regional Delta-.

Estas son universidades públicas de Argentina que cuentan con medios de comunicación que les son propios. Todas tienen una -y algunas hasta tres- radios, algunas tienen canales de televisión abierta. Algunas otras tienen la capacidad -en infraestructura y conocimientos- para producir contenidos radiofónicos y televisivos aunque no trasmitan.

La Asociación de Radiodifusoras Universitarias Nacionales Argentina (ARUNA) cuenta con más de 30 asociadas de todo el país.

Radios en manos de universidades públicas y de su comunidad educativa.

¿Una radio universitaria podría ser una radio ciudadana? ¿Debería serlo?

3. Los cambios que instala un nuevo marco legal en relación a la actividad de nuestras radios son buenas nuevas en muchísimos aspectos y fuertes desafíos en otros tantos. Desafíos que, hasta el momento, no tuvimos la fuerza necesaria o la capacidad suficiente para superar: la generación de programaciones capaces de seducir a la comunidad y tener incidencia en la escena pública; la capacidad de competir desde nuestras propuestas con las propuestas del mercado; la capacidad de ampliar y renovar nuestros colectivos sin dejar de contener a las compañeras y compañeros que se formaron en nuestras radios; la progresiva profesionalización –en términos de calidad y reconocimiento económico- de nuestra actividad como comunicadores populares; la sostenibilidad de nuestros proyectos; la construcción de proyectos políticos comunicativos sólidos y coherentes; y un etcétera tan largo como variado en sus matices según la radios o centro de producción del que estemos hablando.

Sabemos: estos no son problemas infranqueables, son desafíos nacidos de los logros conseguidos.

4. Las radios universitarias, muchas de ellas, adolecen de mercantilismo o de elitismo intelectual. Quizás más lo primero que lo segundo.

Muchas no tienen gran incidencia, ni son propuestas relevantes en el escenario mediático del que son parte. A pesar de constituir una red gigantesca, no logran como tal consolidar los intercambios de producciones ni constituirse en su programación como red nacional de radios.

Forman profesionales que se van a medios comerciales tentados por mejores condiciones laborales y sufren la escasez de recursos financieros que les permita actualizar su tecnología y disputar con las empresas de comunicación a la gente calificada. En algunos casos carecen de proyectos políticos comunicativos que les permita definir una estrategia y una propuesta interesante como medios complementarios a la oferta radiofónica comercial y, al mismo tiempo, competitivos en relación a ésta.

5. ¿La disputa por la democratización de las comunicaciones es en todos los casos una disputa contra el capital comercial concentrado? ¿Es posible pensar la disputa hacia adentro de los medios ciudadanos en manos de la comunidad, las universidades y los estados? ¿Disputar es necesariamente eliminar al adversario o se puede disputar entre compañeros y compañeras? ¿Es posible que el conflicto interno sea bueno o sólo es bueno cuando rompe con el poder? ¿Se puede disputar a partir de la construcción colectiva en espacios comunes? ¿Es posible disputar construyendo?

6. Son pocas las radios universitarias gestionadas integralmente por los miembros de la comunidad universitaria –docentes, estudiantes y no docentes-. Es poca incluso la participación que estos tienen en la programación de esas radios. En algunos casos las radios universitarias ni siquiera están vinculadas – de manera formal- con las facultades y escuelas específicamente dedicadas a la formación de profesionales de la comunicación. Ni con las organizaciones de la comunidad a la que pertenecen. La reforma universitaria de 1918 no contempló a los medios de comunicación.

Tampoco son muchas las unidades académicas y espacios universitarios de formación de comunicadores y comunicadoras sociales vinculados –también de manera formal e institucionalizada- con las radios en mano de organizaciones sin fines de lucro. Es curioso tratándose de universidades públicas y carreras cuya comunidad educativa suelen ser, en términos generales, progresistas.

7. ¿Es deseable que un movimiento social asuma las instituciones del estado como espacios que deben ser legítimamente disputados sin necesariamente asumir que deben hacerse cargo de esas instituciones? ¿Los medios públicos son instituciones del estado? ¿Las universidades? ¿Los medios universitarios?

¿Necesariamente son tres sectores en el sistema de medio –estatal, privado y organizaciones de la sociedad civil sin fines de lucro- o es posible pensar en dos sectores y tres modelos de propiedad?

8. Sólo dos radios universitarias participan del movimiento de radios comunitarias en Argentina. Señal de que es posible, y de que hay una opción -por acción u omisión- de no participar.

No existen, o son pocas, las producciones de las radios universitarias destinadas a enriquecer la programación de las radios comunitarias, y viceversa.

9. ¿Podrían ser complementarios los proyectos políticos comunicacionales de las radios universitarias y las radios comunitarias? ¿Podrían estar articuladas sus estrategias de sostenibilidad? ¿Sería deseable pensar instancias comunes de formación, producción, programación? ¿Los aprendizajes construidos por más de 50 años de comunicación comunitaria en Latinoamérica y recogidos en asociaciones como AMARC podrían enriquecer las propuestas de las radios de las universidades públicas?

¿El movimiento de radios comunitarias podría disputar en el trabajo conjunto los proyectos políticos comunicativos de las radios universitarias hoy orientadas hacia perspectiva diferentes a la comunicación ciudadana? ¿Sería esa una acción propia de los objetivos de asociaciones de ese tipo o son dimensiones de los procesos sociales de transformación que no le competen en su especificidad?

10. ¿De quienes son las radios universitarias? ¿Para quienes son? ¿No son otros nosotros quienes las hacemos*

Luciano Debanne. Radio Revés. Escuela de Ciencias de la Información.Universidad Nacional de Córdoba

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